Antes de nada, cuéntanos ¿Quién es Carlos Ruiz Murcia?
Nací en Eibar en 1987 y he estado a caballo entre Euskadi, Escocia, Irlanda del Norte y la montaña palentina. Además de leer, me gusta viajar, pasear por el monte, e ir a conciertos de rock. He trabajado muchos años en turno de noche en un hotel de Edimburgo, lo cual siempre me ha ayudado a encontrar inspiración y tiempo para ponerla sobre papel.
¿Cuál fue el primer libro que leíste o el que recuerdas con más cariño?
Además de los típicos cuentos infantiles y tebeos con los que solíamos aprender a leer, el primer libro que recuerdo que me fascinase por su historia fue “Los Cinco frente a la aventura”, de la famosa saga de Enid Blyton. Había una trama de misterio, personajes interesantes, bosques y castillos en islas. Siempre digo que es el libro que me aficionó de verdad a la lectura y lo he releído muchas veces. Es verdad que si ibas leyendo más libros de Los Cinco eran muy parecidos entre sí, pero la señora Blyton hizo una contribución incalculable a la literatura infantil.
Escribes relatos de terror y fantasía oscura ¿Qué es lo que más te gusta de estos géneros?
El terror siempre ha estado ahí, desde el principio. Era lo que más me cautivaba en las historias, siempre me atrajo la figura del monstruo, de la bruja. Me interesaba todo lo que les rodeaba, donde habitaban, por qué pertenecían a la oscuridad. Y es algo que sigo investigando a día de hoy en mis relatos. Me gustan mucho las historias “reales” de supuestos exorcismos y casas encantadas, me leo todos los casos aunque no me los crea. Intento darle vueltas al estilo de relato clásico para hacerlo atrayente a quien lo lea y para mí mismo, para no escribir algo que ya existe. Incluso cuando he escrito otros géneros o cosas más ligeras, la oscuridad siempre está ahí.
Darle un buen final a los relatos no siempre es sencillo ¿Tienes algún truco? ¿Qué consejo consideras importante para crear un buen relato?
Me ha pasado querer cerrar un relato en una cantidad de palabras concreta, por exigencias de las convocatorias, y no haberlo planeado correctamente. Es decir, que llegaba a la última página con el desenlace todavía a medias. Eso, objetivamente, no es un buen relato. Cuando escribes con convocatorias en mente, como es mi caso este último año, tienes que tener bien claro qué límite piden y adecuar la historia a esa cantidad de palabras. La mayoría de revistas y antologías no piden más de 3000 palabras, por lo que tienes que pensar en una historia corta pero enriquecerla de varias formas. Con el estilo, el lenguaje, personajes, significado… y, obviamente, tener claro el final. Si suceden demasiadas cosas al final acabas enumerando los acontecimientos más que narrándolos, y un relato no trata de eso. Hay que hacerlo interesante y que el final sea adecuado a lo narrado previamente. En cuentos tan breves, un final sorpresa o abierto siempre viene bien, sin abusar de la inverosimilitud.
¿Cómo te organizas para escribir? ¿Tienes alguna manía escritoril?
Tengo cuadernos de apuntes, aunque no siempre apunto todo. Está el típico chat del móvil en el que apuntar lo que se te ocurre cuando estás por ahí. Hay relatos que he bocetado previamente paso por paso, a veces cambiando ideas sobre la marcha, porque la inspiración viene y va. Lo que parecía buena idea en el boceto no queda bien en el documento de Word. Y, a la vez, hay otros muchos relatos que he escrito del tirón sin haber tomado apuntes. Es un tópico, pero muchas veces la historia te indica por dónde ir y a fuerza de escribir mucho, vas aprendiendo a hacerlo. Le doy muchas vueltas a los títulos y solo elijo el que fluye de forma más natural. Si tengo que forzarme a pensar un título no me gusta. La verdad es que casi todos me han venido a la mente cuando estoy pensando en otra cosa, y lo tomo como una señal.
De todos los relatos que has publicado ¿Tienes alguno al que le tengas un cariño especial? ¿Cuál es el que más te costó escribir?
Aquí tengo que elegir “Los años de fuego”. Es un relato en el que escribo sobre esa época mágica de los 23-25 años con un grupo de amigos hasta las tantas de la mañana en el sótano de un bar, hablando de todo, poniendo nuestra música, y disfrutando de la compañía. Y a la vez es un relato de horror cósmico y una alegoría de los estragos de la dictadura argentina. Es una crítica feroz pero también un homenaje a quienes éramos, a recordar lo que quieren que olvidemos. Fue muy emocionante escribirlo, y me hizo mucha ilusión que una revista de primer nivel como Círculo de Lovecraft lo publicase en su número 23.
El que más me ha costado escribir es uno que aún no está publicado, supongo que en algún momento de este año. Es de género “casa encantada”, y el límite era de 10.000 palabras, cosa bastante excepcional. Había descubierto lo que era hacer un novenario, un ritual durante nueve noches para expulsar los espíritus malignos, y decidí escribir sobre los sucesos de cada una de las nueve noches. Fue extenuante y me llevó tres semanas, pero quedó bastante bien y espero tener noticias pronto.

De todos tus personajes, ¿Cuál es tu favorito y con cuál te irías de fiesta o a tomar un café?
Es un poco spoiler, pero estoy cautivado con un personaje que se llama Nichole DeClare. Es una heroína de novelas del oeste, y sus relatos se ambientan en la América de finales del siglo XIX, aunque ella es irlandesa, de Connemara. Es detective y escritora de éxito, pero firma con pseudónimo. En realidad usa el diminutivo de su propio nombre, Nick DeClare, por lo que la sociedad piensa que es un hombre, y ella lo toma como una oportunidad de pasar desapercibida en sus viajes. Leyendo aventuras de Sherlock Holmes, Dupin y otros investigadores, me surgió la idea de crear un personaje así para relatos cortos e individuales pero que formasen parte de un todo. Y de momento me está funcionando, ya que escribir a Nichole es muy divertido y vale para muchos tipos de relato. Estoy encantado con ella. Al igual que los casos de Holmes estaban narrados en primera persona por Watson, Nichole tiene un aprendiz de dieciséis años llamado Charlie, una especie de Huck Finn, que es mi alter ego en ese universo.
Hablando de escritura ¿Te animarías a escribir una novela larga?
Lo he intentado y tengo apuntes para una novela titulada “Hay destellos”. Hace unos años escribí un relato de 15000 palabras que sería la primera parte, y desde entonces tomo apuntes para contar toda la historia. Cuando viajaba por Escocia llevaba mi libreta y escribía en bares y hoteles. El problema es que desde hace algo más de un año me he puesto a tope con las convocatorias, y prácticamente todo lo que escribo son relatos cortos y artículos. Considero que me falta experiencia todavía para ponerme con esa novela para que salga como quiero, y creo que debo seguir practicando. Por falta de ideas no será.
¿Tienes algún proyecto nuevo entre manos? si es así ¿Qué nos puedes contar de él?
Nichole DeClare y sus aventuras. Me gustaría juntar todos sus casos en un libro y publicarlo de alguna forma. Relatos más cortos y detectivescos, autoconclusivos, pero también otros más largos y troncales. Hay una trama que estoy desenredando, y estoy trabajando en esos relatos largos. Creo que a día de hoy he escrito cerca del 50% de lo que me gustaría que estuviera en el libro. Tengo el título, pero lo dejaré en secreto por ahora. Pero no solo es escribirlo, es investigar editoriales y opciones de autopublicación, maquetación, etc. La única cosa buena de Twitter/X hoy en día es que he conocido muchísima gente interesante que ha publicado sus libros de varias formas y me sirve para aprender.
Antes de irnos, cuéntanos dónde podemos seguirte en redes sociales para no perdernos nada de tus historias y donde podemos encontrar tus relatos.
Podéis encontrarme como @lordcharlie87 en Twitter/X e Instagram. Tengo un hilo fijado donde enlazo las publicaciones en las que estoy, revistas, antologías, podcasts, etc.
5 preguntas rápidas:
Color favorito: Negro.
Película favorita: La quimera del oro, de Charles Chaplin.
Libro que recomiendes: Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
Género favorito: Terror.
Cliché favorito y uno que odies: Me gustan las historias detectivescas con todos los clichés del género, aunque estén anticuados. Y no me gusta cuando los libros acaban con una explosión, cosa que sucede en muchos de los clásicos de Stephen King, aunque sea mi escritor favorito.
