Antes de nada, cuéntanos… ¿Quién es Nadia Adorna?
Pues parafraseando lo que contestó Alicia a la Oruga Azul: “cambio tantas veces en un día que ya no lo sé”. Te cuento quién soy como escritora:
Empecé a escribir desde muy pequeña como un juego porque doblaba los folios imitando un libro, les pintaba portadas, me inventaba un título y… había que llenar el interior. El juego se integró en mi cabeza y empezó la afición, y de la afición nació poco a poco el amor. Actualmente estudio Lengua y Literatura Españolas por la UNED, por placer, ya que de formación soy bióloga. Como siempre he sido muy tiquismiquis, me he interesado también por la corrección, y estudié unos cursos de corrección profesional.
Diría que soy una friki de la vida en todas sus formas, de la naturaleza, de las culturas humanas… He estado en la selva del Amazonas y he vivido en los campamentos de refugio saharauis. Mi vida ha tomado un rumbo en los últimos años donde he visto realidades a veces alegres y a veces muy duras. Estas experiencias me han ayudado a comprender matices y situaciones tanto de la vida como del comportamiento humano. Todo suma cuando eres escritor.
¿Cuál es el primer libro que leíste o el que recuerdas con más cariño?
El primer libro no lo sé, porque teníamos una biblioteca en el aula del cole de donde podíamos coger los libros, leerlos y después hacer una ficha de comprensión lectora, así que leí mucho de peque. Vamos, realmente me leí todos los de la estantería, porque iba a libro por día. Tengo una anécdota divertida con esto, y es que mis compañeros no se creían que me leyera los libros, decían que era imposible leer en un día un libro (de mayor entendí que realmente tenía una velocidad de lectura bastante alta para mi edad en aquel entonces, pero de pequeña yo no comprendía el problema). Un día vi un documental sobre Galileo Galilei y acabé diciendo a mis compis, para que me aceptaran, “vale, admito que me leo solo los resúmenes” y susurré para mí “y sin embargo se mueve”. Estaba imitando a Galileo cuando se retractó ante la Iglesia para que no lo condenarán. He sido un pelín friki toda la vida, para qué ocultarlo.
Libros que recuerdo con cariño sí puedo decirte muchos. Alicia en el País de las Maravillas, Momo, la trilogía de Memorias de Idhún, Los Juegos del Hambre, Cumbres Borrascosas, El Dios de las pequeñas cosas, relatos de Edgar Alan Poe, El Evangelio según Jesucristo de Saramago…
Escribes fantasía y romance ¿Qué partes son tus favoritas de escribir?
Seguramente, los puristas te dirían que escribo solo fantasía. Catalogué el primer libro de Vapor de Agua también en romance porque hay muchas historias de amor apasionadas en la saga y esas son precisamente mis partes favoritas, y quiero que el público que vea el libro en Amazon lo sepa. Sin embargo, un lector de romántica no diría que son historias románticas al uso. Soy consciente de eso. Mi historia es coral, hay muchos personajes, y he explorado diferentes formas de amor y de sexualidad porque ambas cosas son partes de la vida y de la psicología humana. ¡El mundo es diverso y eso es lo que lo hace maravilloso! Uno de mis personajes es asexual y disfruté mucho el proceso de ponerme en su cabeza y de entender el mundo como él (si lo conseguí o no queda a criterio de mis lectores, me encanta escuchar críticas constructivas).
En la saga de Vapor de Agua (lo cuento por encima, sin spoilers, pero los que no quieren saber absolutamente nada de un libro antes de leerlo no leáis esta parte de la respuesta), una de las historias de amor se da entre Árido de Alumbra y Cala Levante. Fue la trama que me inspiró para avanzar, la disfruté muchísimo (hay otras que me obsesionaron, pero esta fue la que más durante el primer libro). Son dos personajes que se aman con todo su corazón, pero viven muy lejos el uno del otro y sin poder comunicarse. Él se las ha ingeniado para mandarle a ella una o dos cartas al año, aunque ella no puede responder. Además, no podrían tocarse el uno al otro aunque vivieran juntos, porque son de razas diferentes y si se tocan se convierten en vapor. Para colmo, él es de la nobleza fragoniana y ella una pensadora acuaniana del corte de Carl Marx (adaptado a este mundo fantástico).
Has publicado hace poco la segunda parte de tu saga Vapor de Agua ¿Cómo surgió la idea de la saga?
La saga está inspirada en un cuento sin pies ni cabeza que escribimos entre mi padre, mi primo y yo hace ya diez años durante un verano, a modo de juego (ese de “yo continuo lo que tú escribiste sin ver lo que escribió el otro”). Yo tenía diez años y aportaba unas ideas, mi padre es un psicólogo y un intelectual con gusto por el Señor de los Anillos y aportaba otras ocurrencias, y mi primo es diseñador gráfico, artista y de estilo rollo Tim Burton. Evidentemente de esa unión salió un disparate, pero lo guardé con mucho cariño y años después vi que podía crear una historia maravillosa inspirándome en partes de ese cuentito.
Empecé a trabajar en la trama, definí personajes, me volví loca muchas veces, el mundo creció y creció y acabé haciendo un reflejo del mundo real (Prendía se inspira en la India, Ignis en Persia, Alumbra en Al-Ándalus, Marfil en antiguos reinos africanos, Fénix en Egipto, los badasi en el pueblo saharaui y bereber, Acua en la Europa del siglo XVIII…). Pedí a un amigo que me ayudara a crear el mapa, lo flipamos con el resultado, y la historia creció y creció. Lo que la hace diferente es que combina la frescura imaginativa de un cuento infantil (yo misma de pequeña) con tres mentalidades maduras muy distintas (la esencia de mi padre, de mi primo y mi trabajo ya de adulta). La tengo planificada en cuatro libros.
¿Qué puede contarnos del primer libro de Vapor de Agua: La gran guerra sin hacer spoilers?
Sin alargarme mucho, Vapor de Agua combina la ternura de una trama de aventuras juvenil con múltiples tramas de alta fantasía. Debido al acelerado desarrollo industrial, ambas naciones han entrado en guerra y, sumando circunstancias climáticas propias de este mundo, el equilibrio natural está colapsando de manera acelerada. Por un lado, Piros y Gota son dos niños con la misión de encontrar el Corazón de Ardulbian, una reliquia mágica con el supuesto poder de curar todos los males del mundo; por otro, la dinámica entre la República de Acua y el Imperio de Fragor es intrigante, política, bélica, social y mucho más pausada que la de los dos adolescentes. En Acua las intrigas son en el marco de una democracia republicana socialista y en Fragor en el marco de un imperio donde la nobleza está por encima del bien y del mal. Partiendo de que son dos razas que no se pueden tocar, la hostilidad y el ideario de “buenos-malos” entre ambas me da mucho juego para crear las tramas y las ideologías.
Creo que Vapor de Agua es una sorpresa tras otra para cualquier lector. Como curiosidad, en la raza acuaniana los dones del agua se manifiestan con más intensidad en los cuerpos femeninos, y esta condición crea un ideario de género que condiciona los roles de género en su sociedad: es un reflejo de la nuestra, como un espejo, todo está invertido. Igual y a la vez diferente. En su idioma, el género no marcado es el femenino y esto lo he transmitido a la escritura: cuando hablan los acuanianos, escribo como si en el español el género no marcado fuera el femenino. Dio lugar a anécdotas muy interesantes y sigo debatiendo con gente sobre mi propuesta de “español en femenino”. Estudié la etimología de todas las palabras que uso, con muchísimo cuidado, para crear esa manera de comunicarse. Por ejemplo, en Acua las mujeres son las presidentes y un hombre sería el presidento, porque el femenino se asocia mentalmente por los acuanianos al participio activo del verbo presidir (presidir-presidiendo-presidido-presidente) y los que le añaden marca de género serían los que quieren definir al sexo que rara vez tiene el rol de ser “el ente que preside”, que en la sociedad acuaniana es el hombre.
¿Cómo fue la creación del mundo? ¿Qué consejo consideras importante para crear un wordbuilding creíble?
En el caso de la saga de Vapor de Agua, la creación del mundo fue la clave para desarrollar la historia. Está inspirado en nuestro mundo pero a escala reducida y necesitaba una crisis climática y social plausible. Me di cuenta de que los dones acuanianos, tal y como los había planteado, harían a esa raza muy superior a la fragoniana y los dones de fuego en cuanto a potencial destructivo, y si viven en una tensión constante desarrollando armas para protegerse los unos de los otros sin llegar nunca a conquistarse, la única solución era que los fragonianos fueran más numerosos. No se pueden mezclar porque se convierten en vapor, tenía que haber una frontera bien clara: ahí hice el primer bosquejo del mapa. Los acuanianos beben cuatro litros de agua al día, así que la parte controlada por ellos debía ser húmeda y fértil… pero si Acua es tan pequeñita y el mundo muy grande y húmedo, no tendría sentido que la revolución industrial de Acua lo hiciera colapsar: Fragor tenía que ser muy seco y desértico. ¿Y por qué querrían los acuanianos una zona seca y desértica? ¡Pues porque es rica en minerales! Y así iban saliendo las cosas. Mi intención era crear una fábula sobre la colonización del norte sobre el sur, retratar las costumbres e ideologías de las culturas del mundo y hacerlas interactuar unas con otras. Me empapé de información sobre Al-Ándalus, la Persia aqueménida, el imperio egipcio, el proceso de colonización del continente africano y su historia previa… Tardo tanto en escribir Vapor de Agua porque es muy complicado. Me paro en cada detalle, creo que no he escrito de corrido una sola escena porque siempre se plantea un reto o una pregunta a la que tengo que dar vueltas para avanzar. Los dones del agua y del fuego no son mágicos en Vapor de Agua, sino parte de la biología de sus razas (partiendo de que es fantasía, nada es realista al cien por cien…) y eso me llevó a pensar mucho en sus límites, qué pueden hacer y qué no, y sobre cómo influían en sus vidas y sociedades.
Los personajes también son un mundo en sí mismos, para mí son parte del worlbuilding. Los defino punto por punto y me gusta jugar con la diversidad, así que también me informé mucho sobre neurodivergencias como el autismo o distintos trastornos de personalidad. Sufren depresiones, ataques de ansiedad, a veces “se les va la pinza”… Son personas tan vivas como me ha sido posible, con defectos y virtudes, y muy distintas entre sí.
En mi opinión, lo más importante para un worldbuilding creíble es ser muy curioso y no tener miedo a sentarse e hincar los codos. En mi caso soy bióloga y el clima y los terrenos de mi mundo, el mundo de Ardulbian, fueron más fáciles de definir, pero me metí entre pecho y espalda mucha documentación histórica, teológica, antropológica… Creo que para escribir fantasía de calidad no basta con inventarse cosas, la documentación es también muy importante.
¿Tienes alguna nueva historia entre manos?
Escribo relatos y alguna poesía hay por ahí también, pero Vapor de Agua ocupa de momento todo el tiempo que dedico a la creación literaria. ¡Hay una saga que terminar!
También escribes relatos ¿Qué parte es la que más te cuesta a la hora de escribir una historia corta?
Que impacte. Si no me falla la memoria, fue Cortázar quien dijo lo de que “la novela gana por puntos, el cuento por nocaut” Lo aplico como una religión cuando escribo relatos cortos. En una novela te puedes parar más en el desarrollo de personajes y tramas que en el relato, donde todo, absolutamente todo, tiene que ir dirigido a un final muy bien definido, atraer al lector desde la primera línea como si cayera por un tobogán hacia el punto al que tú deseas que llegue. Para mí pensar cuál va a ser ese impacto, esa sorpresa, es lo más difícil a la hora de escribir un buen relato.
En Navidad, Ediciones Dorna va a publicar una antología preciosa relacionada con el mar y el agua, donde he tenido el honor de participar con un cuento. Es el más íntimo que he escrito hasta hoy, el más entrañable. Os animo a leer esta antología (y cualquier otra, en realidad, porque los relatos cortos son lecturas muy amenas y ayudan mucho a aprender a escribir).
De todos tus personajes ¿Cuál es tu favorito y con cuál te irías de fiesta o a tomar un café?
Favorito es difícil, pero si tengo que decir uno, escojo a Árido de Alumbra o a Cénit de Ignis. Son la antítesis el uno del otro, pero encarnan a los dos tipos de hombres que me vuelven loca, jajaja. Uno es el amable y educado intelectual enamorado de los libros y el otro un guerrero y gran estratega. Os animo a conocerlos y a enamoraros tanto como yo.
Me iría de fiesta con Cala Levante si la pillo en un día bueno y me tomaría un café con Syaral y sus hijos. Para más información, los libros están en Amazon 😛
Antes de irnos cuéntanos donde podemos seguirte en redes sociales para no perdernos nada y donde podemos encontrar tus novelas y relatos.
Mi perfil de escritora en Instagram es @nadiaadorna y tengo una cuenta sobre corrección profesional y divulgación en general, esa es @literaceas. En Twitter solo tengo una para ambas cosas, @literaceas
Mis novelas pueden encontrarse en Amazon en papel y en digital, soy Nadia Adorna Sanabria y con poner “Vapor de Agua Libro” aparecen. Las portadas las pinta mi madre y han quedado muy bonitas J
Y mis relatos están publicados con distintas editoriales:
- “Sin Piedad”, ciencia ficción, mención honorífica en el II Certamen de Ciencia Ficción de Carlinga Ediciones (descarga gratuita).
- “Los Mancháos del Alemán”, fantasía oscura, antología “Grimorio 13” de Carlinga Ediciones.
- “Ratones de Amatista”, ciencia ficción, antología “Un mundo vuestro” de Ediciones Labnar.
- “Juri-Juri”, ficción weird, es el único que creo que no se puede encontrar actualmente, porque se publicó en el Patreon de agosto de Ediciones El Transbordador. Recupero los derechos completos en poquitos meses y lo pondré a la venta muy baratito, seguramente en Amazon.
- “El pescador, el mercader y el pirata”, fantasía, próximamente con Ediciones Dorna en su antología “Óleo sobre Oleaje”.
5 preguntas rápidas:
Color favorito: azul
Película favorita: no se me ha venido ninguna a la cabeza, voy por épocas con el cine.
Libro que recomiendes: Cumbres borrascosas de Emily Bronte.
Género favorito: Fantasía y terror.
Cliché favorito y uno que odies: Enemies to lovers el favorito, Friends to lovers el que menos me gusta.
