Antes de nada, háblanos un poco de ti ¿Quién es Sheila Navalón?
Soy una veinteañera graduada en comunicación a la que le apasiona contar historias de terror y fantasía, y que ya no sabe vivir sin hacerlo. Me encanta leer y aprender sobre literatura, y el cine y las series son el otro tipo de historias que ocupan mi tiempo. Soy bastante introvertida y a veces tengo tantas cosas en la cabeza que se me olvida “salir” al mundo, pero intento estar presente en la Tierra (bueno, vale, solo de vez en cuando). Me encanta la música y no puedo pasar ni un día sin escuchar alguna canción, y ya de paso intento leer entre los versos alguna historia que pueda contar. Siempre he tenido muchísima imaginación y me esfuerzo cada día en conservarla, incluso en la vida adulta.
¿Cuál fue tu primera lectura o la que recuerdas con más cariño?
Recuerdo con muchísimo cariño La reina de las nieves, de Hans Christian Andersen. Fue una lectura obligatoria que me pusieron en el colegio y me encantó, y eso que no era una niña a la que le gustara leer por aquel entonces. Como curiosidad, ese libro despertó en mí mi amor hacia las villanas. Aún conservo el ejemplar con las líneas subrayadas de cuando mi madre me enseñó a resumir usando ese libro, así que le tengo muchísima estima.
Has publicado hace poco, este mismo verano, Manos de bruja con Hela Ediciones, una novela de fantasía oscura. ¿Cómo surgió la idea?
En realidad, Manos de bruja es el cúmulo de varias ideas. La primera fue que quería contar una historia sobre por qué a los fantasmas se los representa muchas veces arrastrando unas cadenas, pero no tenía protagonista, ni escenario, ni trama, así que la dejé guardadita en un cajón. Luego, tras dos viajes a Escocia, fue surgiendo todo lo demás. Edimburgo me hechizó y sabía incluso antes de volver a casa que tenía que escribir algo basado en esa ciudad. En un tour del terror que hice la guía puede que se pareciera a la Adamina que tenéis en el libro, y las leyendas de fantasmas son las de la ciudad. Yo solo tuve que unirlo todo bien y darle un mensaje, y este último también lo tenía muy claro: quería tratar el duelo y el aprender a pasar página.

La novela tiene lugar en Edimburgo, ¿Por qué decidiste escribir sobre Edimburgo y qué puedes contarnos de la historia sin hacer spoilers?
Edimburgo me enamoró. Pasear por sus calles, recorrer sus callejones, escuchar las gaitas a lo lejos e ir descubriendo sus habitantes invisibles mientras visitaba cementerios e iglesias… La capital de Escocia lo tenía todo para que se me disparara la imaginación. Es una ciudad que se presta a que cuenten historias sobre ella, y con las ideas que se me fueron despertando, no había un escenario que me sirviera tan bien para una nigromante que trabaja con fantasmas.
En cuanto a la novela, lo que puedo contaros sin spoilers es básicamente que Adamina es Edimburgo y Edimburgo, en la historia, no sería nada sin Adamina. Esta nigromante es hija de la ciudad: utiliza sus fantasmas para encantar casas y poseer gente. Tiene un pequeño ejército de fantasmas a los que tanto ella como su familia, los Burke, anclan a unas cadenas que pueden invocar. Es la única Burke viva que queda en Edimburgo, el resto de su familia murió en un terrible incendio, pero, a diferencia de otros antepasados que sí volvieron en forma de fantasma para seguir con el negocio, incluso estando en el otro barrio, la familia de Adamina no ha regresado. Así que, con esta falta de altos mandos vivos, ella es la jefa de esta pandilla de pálidos translúcidos. No le va nada mal, al menos hasta que sus fantasmas empiezan a desaparecer sin dejar rastro. Creyendo que son sus poderes los que fallan, pide ayuda a una parapsicóloga para que la ayude a averiguar qué o quién se está llevando a sus fantasmas.
¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Cuánto tiempo tardaste en acabarla?
Una vez tuve claro el mensaje y uní bien las ideas sueltas que tenía fue todo rapidísimo. El grueso de la historia me costó escribirlo unas tres semanas. Luego, obviamente, vinieron correcciones y ediciones para publicar el texto. Además, Hela me pidió un relato extra, que es el que podéis encontrar al final del libro tras el epílogo, y que me dio un poco de dolor de cabeza en algunos puntos. Pero la verdad es que en general fue todo genial: tenía algo que contar y sabía cómo contarlo; cuando se unen esas dos circunstancias, escribir es como respirar.
También tienes varios relatos publicados en Lektu como La flor de hueso o La musa oscura, ¿cómo es tu proceso de escritura de un relato? ¿Qué consejo le darías a alguien para conseguir un buen cierre a una historia tan corta?
Empecé escribiendo relatos antes que novelas y lo que siempre me sirve es saber a dónde quiero llegar. Tener claro el final es vital para que todo lo que viene antes se encauce hacia donde tú quieres. Así que empiezo justamente por ahí: escribo primero el final, o al menos una versión aproximada. Luego empiezo a construir hacia atrás y voy plantando las pistas. Mi consejo para este formato tan breve es que os convirtáis en viajeros en el tiempo de vuestra historia: avanzad y retroceded cuando sea necesario, la imaginación no sigue las leyes de la física, no tenéis que empezar necesariamente construyendo los cimientos de una casa; si tienes claro cómo será la fachada, puedes pintarla si te place. Lo importante, una vez construido todo, es que la casa no se te caiga encima.
De todos tus personajes, ¿Cuál es tu favorito y con cuál te irías de fiesta?
A mí me pasa una cosa con todas mis historias y es que mi personaje favorito siempre es algún secundario. En Manos de bruja es Helen y desde luego me lo pasaría genial de fiesta con ella.
A la hora de escribir ¿Tienes alguna manía?
Con cada historia tengo una manía nueva. Con Manos de bruja necesitaba escoger la canción ideal para la escena que tuviera que escribir, y si no me decidía no podía empezar. También me ha pasado con otra historia, así que supongo que esa sería la manía más destacable que tengo.
¿Qué es lo que más te gusta de escribir fantasía oscura? ¿Tienes algún escritor/a favorito?
A mí me encanta el terror y la fantasía oscura me permite tomar prestados motivos, estética y ambientación y darle un toque siniestro y tenebroso sin tener que recrearme en temas del terror propiamente dicho. Vamos, como contar una historia de fantasía, pero con decoración de Halloween.
Curiosamente no tengo ningún escritor o escritora favorito de este género. Sí me gusta mucho el tipo de fantasía urbana que plantea Cassandra Clare, por ejemplo. Ella coge la ambientación y el escenario y los convierte en un personaje más, y eso es algo que he intentado plasmar a la hora de describir y hablar sobre Edimburgo en Manos de bruja.
También me gusta mucho cómo aborda la narración Maggie Stiefvater: narra en tercera persona, pero destila tantísima personalidad que el narrador parece un ente tridimensional, como si solo le faltara el nombre para ser un personaje más. Gracias a ella no me da ningún miedo exprimir mi estilo y contar las historias con mi humor y desde la visión que yo tengo de la vida (y, en el caso de Manos de bruja, también de la muerte).
Antes de irnos, cuéntanos dónde puede la gente seguirte en redes sociales para no perderse nada de tus historias y donde se pueden encontrar tus relatos y novelas.
Pueden encontrar mis relatos gratuitos en mi perfil de Lektu y charlar conmigo en Instagram, Tiktok y Twitter. ¡Me encantará saber qué os ha parecido cualquiera de mis historias, así que no tengáis miedo de charlar conmigo!
5 preguntas rápidas
Color favorito: obviamente el negro
Película favorita: La saga Crepúsculo: Luna Nueva
Libro que recomiendes: Así se pierde la guerra del tiempo, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone
Género favorito: fantasía oscura
Cliché favorito y uno que odies: me encantan los slowburn y no me gusta nada el cliché del elegido.

